09 septiembre, 2014

Frases y Citas: En Llamas, de Suzanne Collins

 La entrada de ayer tenía algunas citas del primer libro de la trilogía, y la de hoy va a tratar de varias citas de En Llamas Por ahora estoy muy contenta de como está marchando la semana. Como ya dije, no puedo poner todas las citas del libro, solo algunas pocas. No están en un orden exacto. Espero que os gusten y os las dejo abajo:
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Katniss Everdeen, la chica en llamas, ha encendido una chispa que, si no se apaga, podría crecer hasta convertirse en el incendio que destruya Panem.

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Gale se acerca y me levanta del suelo. La habitación da vueltas y tengo que agarrarme a su cuello para no caer, mientras él ríe, feliz. 
-¡Oye!-protesto, aunque también me río. 
Me deja en el suelo, pero no me suelta del todo. 
-Vale, huyamos-dice.
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  -Quiero dar las gracias a los tributos del Distrito 11 -digo. Primero miro a las mujeres del lado de Thresh-. Solo hablé con Thresh una vez, lo suficiente para que me perdonara la vida. Aunque no lo conocía, siempre lo respeté. Por su fuerza, por negarse a jugar en unos términos que no fuesen los suyos. Los profesionales querían que se uniese a ellos desde el principio, pero él no quiso. Lo respetaba por eso. 
 Por primera vez, la anciana encorvada (¿será la abuela de Thresh?) levanta la cabeza y esboza la sombra de una sonrisa.
 La multitud guarda silencio, tanto que me pregunto cómo lo consiguen. Deben de estar todos conteniendo el aliento.
 Me vuelvo hacia la familia de Rue.
 -Sin embargo, me parece que si conocía a Rue, y ella siempre estará conmigo. Todas las cosas bellas me la recuerdan. La veo en las flores amarillas que crecen en la Pradera, junto a mi casa. La veo en los sinsajos que cantan en los árboles. Y, sobre todo, la veo en mi hermana Prim. -No me fío mucho de mi voz, pero casi he terminado-. Gracias por vuestros hijos-digo, y levanto la barbilla para dirigirme a la multitud-. Y gracias a todos por el pan. 

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-¿Crees que habríamos acabado así si solo hubiese ganado uno de nosotros? -pregunta, mirando a los demás vencedores-. ¿Cómo una parte más de la feria de los mounstruos? 
-Seguro, sobre todo tú. 
-Oh, ¿y por qué sobre todo yo? -pregunta, sonriendo. 
-Porque sientes debilidad por las cosas bellas, y yo no-afirmó, con aire de superioridad-. Te traerían al Capitolio y estarías completamente perdido. 
-Saber apreciar la belleza no es lo mismo que sentir debilidad -señala Peeta-Salvo quizá en lo que respecta a ti.
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-Entonces, ¿qué hacemos con los pocos días que nos quedan? 
-Solo quiero pasar cada minuto del resto de mis días contigo -responde Peeta.   

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-Peeta, ¿por qué nunca sé cuándo tienes una pesadilla?
-Ni idea. Creo que yo no grito, ni me muevo, ni nada. Simplemente me despierto paralizado de terror.
-Deberías despertarme -le digo, porque yo interrumpo su sueño dos o tres veces cuando tengo una noche mala hasta que logra calmarme de nuevo.
-No hace falta, mis pesadillas suelen ser sobre perderte, así que se me pasa cuando me doy cuenta de que estás a mi lado.

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 - Pobre Finnick, ¿es la primera vez en tu vida que no estás guapo? 
 - Seguramente. La sensación me resulta completamente nueva. ¿Cómo has hecho tú para soportarlo tantos años?
- Solo tienes que evitar los espejos. Al final se te olvidará.
- No si sigo mirándote -responde.  

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-Te juro que si lloras te mato ahora mismo. 
-¿Te han mojado mucho? -me preguna, sonriendo. 
-Si me escurres, chorreo -contesto.  
  
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-Hola, Katniss -dice, como si nos conociésemos desde hace años, cuando lo cierto es que no nos habíamos visto nunca. 
-Hola, Finnick -respondo, igual de tranquila, aunque me siento incómoda teniéndolo tan cerca, sobre todo con la cantidad de piel que lleva al aire. 
-¿Quieres un azucarillo? -pregunta, ofreciéndome la mano que está llena de ellos. 


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 Cuando tomamos la curva para entrar en el circuito del Círculo de la Ciudad, veo que un par de estilistas de otros distritos han intentando robar la idea de Cinna y Portia de iluminar a sus tributos. Los trajes con lucecitas eléctricas del Distrito 3, donde hacen aparatos electrónicos, al menos tiene sentido, pero ¿qué hacen los ganaderos del Distrito 10, que van vestidos de vacas, con unos cinturones llameantes? ¿Asarse a la parrilla? Lamentable.

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-Viviremos más si nos unimos. 
-Supongo que ya lo has demostrado -responde Haymitch, restregándose el cuello-. ¿Aliados?

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-¿Qué? -pregunto. 
-Ojala pudiera congelar este momento, ahora mismo, aquí mismo, y vivir en él para siempre. 
(...) 
-Vale.
-Entonces, ¿lo permites? -pregunta él, y noto por su tono de voz que sonríe. 
-Lo permito.
  
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-Oooh, de menta -exclama Peeta después de abrir la bolsa de caramelos; se lleva uno a la boca. 
-Son míos -lo regaño, intentando recuperar la bolsa. Él se la lanza a Haymitch, que se mete un puñado de caramelos en la boca antes de pasársela a Prim, que está soltando risitas-. ¡No os merecéis mis caramelos! -grito. 

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La mujer parece hinoptizada por las palabras, en trance. Levanta una mano temblorosa y pinta lo que parece ser una flor en la mejilla de Peeta. 
-Gracias -susurra él-. Es preciosa. 

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-¿Qué es eso? ¿Qué quier decir? -pregunta con rudeza, preparada para matar. 
-Quiere decir que estamos de tu parte -responde una voz trémula detrás de mí.

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-No pueden hacerme daño, no soy como vosotros. A mí no me queda nadie-responde Johanna, y se sacude de mi mano con impaciencia.  

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Guardamos silencio durante un momento, retrasando lo inevitable, hasta que Haymitch dice: 
-Supongo que nosotros también tenemos que despedirnos. 
-¿Un último consejo? -pregunta Peeta. 
-Seguid vivos -responde Haymitch, con voz ronca. Se ha convertido en nuestra broma privada. Nos da un abrazo rápido a cada uno y me doy cuenta de que es lo máximo que puede soportar-.

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-Recuerda, chica en llamas, que sigo apostando por ti. -Me da un beso en la frente y retrocede, mientras el cilindro de cristal baja  para rodearme. 

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Mientras subo como puedo los escalones de la entrada, la puerta principal se abre y Gale me abraza.
-Me equivoqué, tendríamos que habernos ido cuando lo dijiste -susurra.
-No .-Me cuesta concentrarme y el licor se sale de la botella y se derrama por la espalda de la chaqueta de Gale, aunque a él no parece importarle.
-No es demasiado tarde -insiste.
Por encima de sus hombros veo a mi madre y a Prim abrazadas en el umbral. Nosotros huimos, ellas mueren. Y, además, tengo que proteger a Peeta. Fin de la discusión.
-Sí, sí que lo es.
Me ceden las rodillas y él me sujeta.
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08 septiembre, 2014

Frases y Citas: Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins

  ¡Lunes, primer día de la semana temática! Y, para empezar con ganas, esta entrada tiene algunas citas del primer libro de la trilogía, Los Juegos del Hambre. Quería agradecer a todos los que habéis comentado en al entrada anterior, y por haber acogido tan bien la idea.
 Volviendo a la entrada, el libro tiene muchas páginas y en ellas muchísimas citas (al igual que en sus siguientes partes). Por lo tanto, no se puede poner todas ellas en una entrada, porque, aparte de que quedaría larguísimo, estarían todos los spoilers del libro. Así que, lógicamente (y antes de que siga enrollandome) os dejo ya con las citas y nos leemos de nuevo mañana. 

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 -Hola, Catnip -me saluda Gale.
En realidad me llamo Katniss, como la flor acuática a la que llaman saeta, pero, cuando se lo dije por primera vez mi voz no era más que un susurro, así que creyó que le decía Catnip, la menta de gato. Después, cuando un lince loco empezó a seguirme por los bosques en busca de sobras, se convirtió en mi nombre oficial.  

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-Arréglate la cola, patito -le digo, poniéndole de nuevo la blusa en su sitio.
-Cuac -responde Prim, soltándo una risita. 

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Entonces la veo, con la cara pálida, dando pasitos hacia el escenario, pasando por mi lado, y veo que la blusa se le ha vuelto a salir de la falda por detrás. Es ese detalle, la blusa que forma una colita de pato, lo que me hace volver a la realidad.
-¡Prim! -El grito estrangulado me sale de la garganta y los músculos vuelven a reaccionar-.¡Prim!
No hace falta apartar a la gente, porque los otros chicos me abren paso de inmediato y crean un pasillo directo al escenario. Llego a ella justo cuando está a punto de subir los escalones y la empujo detrás de mí.
-¡Me presento voluntaria! -grito, con voz ahogada-.¡Me presento voluntaria como tributo!
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Noto que alguien tira de ella por detrás, así que me vuelvo y veo a Gale, que levanta a Prim del suelo, mientras ella forcejea en el aire.
-Arriba Catnip -me dice, intentando que no le falle la voz; después se lleva a Prim con mi madre.


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-Bueno, hay una chica -responde él, suspirando-. Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro de que ella no sabía nada de mí hasta la cosecha. 
La multitud expresa su simpatía: comprenden lo que es un amor no correspondido. 
-¿Tiene a otro?
-No lo sé, aunque les gusta a muchos chicos. 
-Entonces te diré lo que tienes que hacer: gana y vuelve a casa. Así no podrá rechazarte, ¿eh? -lo anima Caesar. 
-Creo que no funcionaría. Ganar... no ayudará, en mi caso. 
-¿Por qué no? -pregunta Caesar, perplejo. 
-Porque... -empieza a balcucear Peeta, ruborizándose-. Porque... ella está aquí conmigo. 

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-¿Qué piensas? -le susurro a Peeta-. Del fuego, quiero decir.
-Te arrancaré la capa si tu me arrancas la mía -me responde, entre dientes. 
-Trato hecho. 

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Haymitch cruza los brazos y nos examina.
-¿Un último consejo?-pregunta Peeta.
-Cuando suene el gong, salid echando leches. Ninguno de los dos sois lo bastante buenos para meteros en el baño de sangre de la Cornucopia. Salid corriendo, poner toda la distancia posible por medio y encontrad una fuente de agua. ¿Entendido?
-¿Y después?-pregunto.
-Seguid vivos-responde Haymitch.

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-No sé cómo expresarlo bien. Es que... quiero morir siendo yo mismo. ¿Tiene sentido? -pregunta, y yo sacudo la cabeza. ¿Cómo va a morir siendo otra persona?-. No quiero que me cambien ahí fuera, que me conviertan en una especie de mounstruo, porque yo no soy así. -Me muerdo el labio, sintiéndome inferior. Mientras yo cavilaba sobre la existencia de árboles, Peeta le daba vueltas a cómo mantener su identidad, su esencia.

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-Recuerda lo que dijo Haymitch: corre, busca agua. Lo demás saldrá solo -dice y yo asiento-. Y recuerda una cosa: aunque no se me permite apostar,si pudiera, apostaría por ti. 
-¿De verdad?-susurro. 
-De verdad-afirma Cinna; después se inclina y me da un beso en la frente-.Buena suerte, chica en llamas. 

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En lo más profundo del prado, allí, bajo el sauce, 
hay un lecho de hierba, una almohada verde suave; 
recuéstate en ella, cierra los ojos sin miedo 
y, cuando los abras, el sol estará en el cielo. 

Este sol te protege y te da calor, 
las margaritas te cuidan y te dan amor, 
tus sueños son dulces y se harán realidad
y mi amor por ti aquí perdurará. 

En lo más profundo del prado, bien oculta,
hay una capa de hojas, un rayo de luna.
Olvida tus penas y calma tu alma,
pues por la mañana todo estará en calma.

Este sol te protege y te da calor,
las margaritas te  cuidan y te dan amor. 
Tus sueños son dulces y se harán realidad
y mi amor por ti aquí perdurará.


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03 septiembre, 2014

¡Semana temática: Los Juegos del Hambre!

 Como ya he dicho en alguna entrada anterior, llevo tiempo preparando una semana temática basada en Los Juegos del Hambre (de la trilogía en sí). Me ha costado un poco porque aparte de no tener idea de como es una semana temática, yo tardó bastante en subir una entrada, así que si subo una entrada cada día durante una semana entera pues... tardó siete veces más. Pero bueno, el caso es que quería tener más activo el blog y esta es una manera bastante buena. Será la semana que viene, espero que os guste y tenéis el horario abajo.
 

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